Los curiosos apellidos islandeses

Muchos se acordarán aún del mejor jugador de fútbol nacido en Islandia: Eidur Gudjohnsen. Acostumbrados a ver su apellido en la camiseta del FC Barcelona, ni nos planteamos la problemática que acarreó el sistema de nombramiento de apellidos en su país de origen en la celebración de la Euro 2016 disputada en Francia.

Islandia usa el sistema tradicional nórdico para poner apellidos; el nombramiento es patronímico, es decir, se mantiene el linaje histórico del hombre.

El apellido de los islandeses se forma a partir del nombre del padre. Al final se añade el sufijo “-son”(para hombres) o “-dottir” (para mujeres)

Por ejemplo, el hijo de Gylfi Sigurdsson, jugador del Swansea City, no se apellida Sigurdsson (como el apellido de su padre), sino Gylfison (el apellido es el nombre de su padre añadiendo el sufijo “–son”).

 

He ahí el problema. La selección islandesa se clasificó por primera vez en su historia en una Eurocopa. Educadores y académicos islandeses pidieron a la Federación de Fútbol que sustituyese los apellidos de las camisetas por el nombre, ya que al tener este sistema, los islandeses se distinguen por el nombre y no por el apellido (porque no representa una familia, sino el nombre del padre).

Finalmente, y bajo presiones de la FIFA (aunque no haya ninguna norma que especifique si hay que llevar el nombre o el apellido de los futbolistas) la selección de Islandia acabó jugando la Euro con los apellidos de los jugadores en el dorso de sus camisetas.

Tras un magnífico torneo y con una afición plenamente volcada con sus jugadores, Islandia consiguió llegar hasta cuartos de final, cayendo ante la anfitriona Francia por 5-2.

 

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